Hongo Modificado Genéticamente Impulsa la Producción de Proteínas y Reduce la Huella Ecológica
Editado por: Olga Samsonova
Un equipo de científicos de la Universidad de Jiangnan, ubicada en Wuxi, China, ha anunciado un avance significativo en la búsqueda de una producción proteica más sostenible. Utilizando la tecnología de edición genética CRISPR, lograron modificar el hongo filamentoso Fusarium venenatum. Los hallazgos, difundidos el 19 de noviembre en la prestigiosa revista Trends in Biotechnology, resaltan el potencial de este micoproteína como una alternativa más nutritiva y respetuosa con el medio ambiente frente a las proteínas animales tradicionales, las cuales son responsables de aproximadamente el 14% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
La investigación, liderada por el autor principal Xiaohui Wu y el autor correspondiente Xiao Liu, se centró en optimizar la síntesis proteica y mejorar la biodisponibilidad del producto final mediante la manipulación genética. Para lograrlo, se realizaron modificaciones clave dirigidas a silenciar dos genes específicos. Uno de ellos era la quitina sintasa, responsable de construir la pared celular rígida del hongo, y el otro estaba relacionado con la regulación de la piruvato descarboxilasa, una enzima que desvía el carbono hacia la producción de alcohol en lugar de la síntesis de proteínas. Estas alteraciones, descritas como modificaciones “sin costuras” por no introducir ADN foráneo, culminaron en el desarrollo de una nueva cepa designada como FCPD.
Los ensayos de laboratorio con la cepa FCPD revelaron mejoras notables en la eficiencia productiva. Comparada con la cepa silvestre original, FCPD es capaz de generar proteína un 88% más rápido, mientras que simultáneamente requiere un 44% menos de azúcar como materia prima. Esta disminución en el consumo de glucosa, que generalmente se obtiene de cultivos agrícolas, alivia la presión sobre los recursos terrestres. Además, la calidad nutricional ha sido optimizada: el índice de aminoácidos esenciales se incrementó en un 32,9%, y la digestibilidad de la proteína mejoró, pasando del 52,65% al 56,66%.
El impacto ambiental de este logro es fundamental. Al simular una producción industrial de un millón de kilogramos de FCPD anualmente, los investigadores determinaron que esta nueva cepa reduce el impacto climático general hasta en un 61% en comparación con el proceso original de cultivo de Fusarium venenatum. Si se compara con la producción de carne de pollo, FCPD demuestra una drástica reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero, así como una menor contaminación de suelos y aguas. Es importante destacar que, incluso utilizando sistemas energéticos con alta dependencia del carbón, la cepa mejorada supera al estándar anterior en todos los indicadores ecológicos medibles.
Esta innovación proveniente de la Universidad de Jiangnan, un centro enfocado en la ciencia de los alimentos, podría catalizar la expansión del mercado global de micoproteínas. Actualmente, se proyecta que el mercado mundial de micoproteínas alcance los 1.388,7 millones de dólares estadounidenses para el año 2035, impulsado por una demanda creciente de alternativas proteicas sostenibles. Si se logra escalar la producción de FCPD manteniendo costos competitivos, esta proteína podría integrarse en una amplia gama de productos, satisfaciendo la necesidad global de fuentes proteicas que no dependan de la agricultura tradicional.
Fuentes
Cambio16
ScienceDaily
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