Trump prepara la desclasificación de archivos secretos sobre OVNIs: Imágenes satelitales y videos de naves no humanas a la luz

Autor: Uliana Soloveva

El 14 de marzo de 2026, el New York Post publicó un informe detallado basado en fuentes cercanas a los archivos gubernamentales. Según esta información, la administración del presidente Donald Trump tiene la firme intención de desclasificar un volumen masivo de datos que anteriormente eran secretos sobre los OVNIs, ahora denominados oficialmente como Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP). Este movimiento se perfila como uno de los hitos más significativos en la historia de la transparencia gubernamental sobre este misterioso fenómeno.

Hace apenas dos semanas, Trump utilizó su plataforma Truth Social para anunciar que había dado instrucciones precisas a Pete Hegseth, su Secretario de Defensa (referido en la nueva terminología como Secretario de Guerra), para coordinar la publicación de expedientes relacionados con vida extraterrestre y naves no identificadas. Este anuncio, reforzado por declaraciones adicionales la semana pasada, ha provocado que diversas agencias, desde la Casa Blanca hasta el Pentágono, trabajen a contrarreloj para organizar los materiales. Aunque no se ha fijado una fecha exacta, la expectativa crece entre los expertos del sector.

Christopher Mellon, quien se desempeñó como subsecretario adjunto de Defensa para Inteligencia durante las presidencias de Bill Clinton y George W. Bush, es una de las figuras clave en esta revelación. Mellon, reconocido por haber facilitado la publicación de los famosos videos militares Tic Tac, GOFAST y Gimbal en 2017, asegura que lo que queda por ver es aún más impactante. Según sus declaraciones al New York Post, el gobierno posee imágenes satelitales nítidas de naves operando en el espacio exterior, sobre la Tierra, que no guardan relación con ninguna tecnología humana conocida.

Además de las fotografías espaciales, Mellon señala la existencia de decenas de grabaciones obtenidas por las cámaras de combate de los cazas F-18 y sistemas avanzados de vigilancia infrarroja. Resulta sorprendente que una parte de este material fuera declarada como no secreta desde el año 2018, pero que, por razones burocráticas, nunca se haya entregado al escrutinio público. Mellon afirma haber visto personalmente algunos de estos registros y sostiene que no existe una justificación racional para mantenerlos ocultos, ya que su divulgación elevaría el debate global a una dimensión totalmente nueva.

Si bien Mellon es cauteloso y no garantiza que estos documentos contengan pruebas definitivas de un contacto directo con civilizaciones alienígenas, sí enfatiza que las pruebas visuales son contundentes. Las imágenes satelitales y los videos muestran objetos con capacidades de maniobra que desafían la física convencional. En este proceso de revisión y desclasificación participan múltiples organismos de alto nivel, incluyendo el Departamento de Defensa, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el Departamento de Energía.

El senador Mike Rounds, representante republicano por Dakota del Sur y coautor de la Ley de Divulgación de UAP de 2023, ha expresado su respaldo a esta iniciativa de transparencia. No obstante, Rounds mantiene una postura equilibrada, señalando que el objetivo es ser honestos con el pueblo estadounidense sin comprometer la seguridad nacional ni revelar capacidades tecnológicas críticas de las fuerzas armadas. Esta dualidad entre el derecho a saber y la protección de secretos de estado será uno de los mayores retos del proceso.

Por otro lado, Mellon advierte sobre los densos muros burocráticos que podrían ralentizar la entrega de información. Para la comunidad de inteligencia, el acto de revelar secretos se percibe casi como algo antinatural, lo que sugiere que el Congreso deberá ejercer una supervisión constante y rigurosa. Sin una presión política sostenida, existe el riesgo de que las evidencias más reveladoras permanezcan bajo llave en los sótanos de las agencias gubernamentales, lejos del ojo público.

A medida que se definen los detalles logísticos de esta histórica liberación de archivos, queda claro que no se trata simplemente de una maniobra política estratégica. Estamos ante un momento potencialmente transformador en la búsqueda milenaria de respuestas sobre nuestro lugar en el cosmos. La posibilidad de confirmar que no estamos solos en el universo parece estar más cerca que nunca, impulsada por una voluntad política que busca romper décadas de hermetismo oficial.

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Fuentes

  • NYP

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