El 29 de abril de 2026, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump recibió a los astronautas de la misión Artemis II, los hombres que recientemente completaron el vuelo tripulado más lejano alrededor de la Luna en la historia. La conversación giraba en torno al espacio, la Fuerza Espacial y futuras misiones, cuando un periodista le preguntó por novedades sobre los "archivos OVNI". La respuesta del presidente fue directa y se produjo sin dramatismo innecesario.
"Creo que publicaremos todo lo que podamos muy pronto", declaró Trump. "La gente lleva mucho tiempo queriendo saber sobre los OVNIs y todo lo relacionado con el tema. Vamos a dar a conocer gran parte de lo que tenemos y creo que algunas cosas resultarán sumamente interesantes". Mencionó que ya durante su primer mandato presidencial había conversado con pilotos militares, a los que describió como "personas muy fiables". Según sus palabras, estos le relataron sucesos "en los que cuesta creer". "Así que pronto podrán leer sobre ello", añadió el jefe de Estado. 20
Esta declaración supone una nueva confirmación del rumbo tomado por la administración hace varios meses. En febrero, Trump ordenó al Pentágono y a otras agencias iniciar la revisión y preparación para la desclasificación de documentos gubernamentales sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP), OVNIs y temas derivados, incluyendo la posible vida extraterrestre. A mediados de abril, durante un evento en Phoenix, ya había adelantado que la revisión sacó a la luz "muchos documentos fascinantes" y que las primeras publicaciones comenzarían "muy, muy pronto". Sus palabras de ayer en el Despacho Oval siguen esa misma línea: no se trata de una revelación total e inmediata de todos los secretos, sino de hacer públicos los materiales disponibles en la medida de lo posible, respetando siempre los criterios de seguridad. 4
La reacción no se hizo esperar. El congresista Eric Burlison, firme defensor de una mayor transparencia en el tema UAP, publicó en X: "El pueblo estadounidense está preparado para la desclasificación total. Gracias, señor presidente". Su respaldo refleja la creciente demanda por parte de algunos legisladores y de la opinión pública para que la información acumulada durante décadas deje de estar guardada exclusivamente bajo llave.
El tema de los objetos no identificados en el cielo ha dejado de ser hace tiempo un debate marginal. Desde 2017, tras la difusión de videos de la Marina estadounidense que mostraban objetos con capacidades de vuelo inusuales, tanto los militares como el Congreso han abordado el asunto con mayor seriedad. Se creó la oficina especial AARO en el Pentágono, se celebraron audiencias y diversos pilotos relataron incidentes en los que estos objetos fueron detectados por radares, sistemas infrarrojos y por la propia vista de aviadores experimentados. Muchos de estos incidentes carecen aún de una explicación terrestre convincente.
En sus comentarios, Trump evita caer en declaraciones sensacionalistas sobre "contactos" o "restos biológicos extraterrestres". Prefiere centrarse en los testimonios concretos de los pilotos y en el derecho de los ciudadanos a estar mejor informados. No obstante, la matización de "todo lo posible" resulta clave: es probable que parte de la documentación permanezca clasificada por motivos de seguridad nacional o para salvaguardar tecnologías críticas.
Para quienes han seguido este tema durante años, el anuncio de ayer supone un nuevo paso pragmático en el camino. No representa el final del relato, sino la continuación de una transición que va del secretismo absoluto hacia una mayor apertura. Solo el tiempo dirá qué incluirán exactamente las primeras entregas —si serán nuevos videos, datos de radar, informes de pilotos o algo distinto—. Por ahora, las palabras del presidente en el Despacho Oval ante los astronautas de la misión Artemis II refuerzan la convicción de que el proceso sigue adelante y la desclasificación se está preparando de verdad.



