Impresión 3D de huesos: científicos de la EPFL desarrollan un biomaterial automineralizante que replica la estructura ósea natural

Editado por: Maria Sagir

Impresión 3D de huesos: científicos de la EPFL desarrollan un biomaterial automineralizante que replica la estructura ósea natural-1

Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) han anunciado un avance significativo en el campo de la medicina regenerativa con la creación de un innovador material compuesto. Este nuevo componente puede ser procesado mediante impresión 3D o administrado como una tinta inyectable, con la particularidad de que se mineraliza gradualmente en condiciones ambientales normales hasta transformarse en estructuras sólidas similares al hueso. El estudio, publicado en febrero de 2026, representa un cambio de paradigma respecto a los métodos tradicionales que requieren altas temperaturas, abriendo así nuevas fronteras para la ingeniería de tejidos óseos.

El proyecto se llevó a cabo en el Laboratorio de Materiales Blandos (Soft Materials Laboratory, SMaL) de la EPFL, bajo la dirección de la profesora Esther Amstad. Esta unidad de investigación se especializa en enfoques biomiméticos para el desarrollo de materiales poliméricos microestructurados que se refuerzan mediante procesos de mineralización controlada. El núcleo de esta innovación reside en la formulación de una tinta inyectable fundamentada en la hidroxiapatita (HA), que constituye el principal componente mineral del tejido óseo natural en los seres humanos.

La composición química de la tinta incluye micropartículas de gelatina que integran la enzima fosfatasa alcalina. Cuando el material se incuba en una solución que contiene iones de calcio y fosfato, dicha enzima activa la formación controlada de cristales de hidroxiapatita, lo que deriva en el endurecimiento progresivo de la estructura impresa. Según explica la profesora Amstad, el objetivo primordial era diseñar una tinta capaz de generar andamiajes con propiedades mecánicas equiparables a las del hueso esponjoso, el cual se encuentra comúnmente en las vértebras y en los extremos de los huesos largos, como el fémur.

Esta estructura compuesta ha demostrado una capacidad asombrosa para recuperar su resistencia en tiempos reducidos. Tras apenas unos días de mineralización, el material adquiere propiedades mecánicas muy cercanas a las del hueso trabecular, permitiendo que la zona afectada soporte cargas de manera temprana. Este avance supera con creces las limitaciones de los métodos convencionales de fabricación de soportes de hidroxiapatita, los cuales suelen demandar un consumo energético elevado y prohíben el uso de componentes biológicamente activos, como las enzimas necesarias para estimular el crecimiento óseo.

Con el fin de garantizar una porosidad adecuada que permita la infiltración celular, el equipo de la EPFL incorporó fragmentos microscópicos de gelatina sin enzimas en la mezcla de la tinta. Durante el proceso de incubación, estos fragmentos se disuelven de forma natural, dejando tras de sí una red de poros a través de los cuales las células pueden migrar posteriormente. Los científicos lograron ajustar con precisión la arquitectura del material, alcanzando una porosidad de aproximadamente el 50% en volumen, una cifra considerada óptima para la colonización celular y la formación de nuevo tejido óseo.

Los resultados de los experimentos celulares han sido sumamente prometedores. Tan solo 14 días después de sembrar los andamiajes con células madre humanas, se detectó la presencia de colágeno y osteocalcina en las muestras, lo que confirma el inicio del proceso natural de osteogénesis o formación de hueso. Este hito es de vital importancia para la medicina regenerativa, ya que logra combinar de manera efectiva la eficiencia energética, la biocompatibilidad y la viabilidad de una producción a gran escala en entornos clínicos.

El hecho de que el proceso de mineralización ocurra a temperatura ambiente reduce drásticamente la huella de carbono y los costes de fabricación asociados. Además, el mantenimiento de la actividad enzimática dentro de la estructura permite que el material continúe su proceso de maduración incluso después de la impresión, adaptándose a las condiciones biológicas individuales de cada paciente. Las pruebas comparativas indican que estos soportes de HA activados enzimáticamente poseen una resistencia a la compresión comparable a la del hueso esponjoso humano, superando a los materiales obtenidos mediante técnicas tradicionales de alta temperatura.

A diferencia del hueso cortical denso, el hueso esponjoso se caracteriza por su alta porosidad y menor rigidez, desempeñando un papel fundamental en la distribución de cargas en las vértebras y las articulaciones. La capacidad de fabricar un material que imite con exactitud estas propiedades es determinante para acelerar la recuperación de fracturas y mejorar los procedimientos de reconstrucción ósea. Esta solución tecnológica, que fusiona la ciencia de materiales con la catálisis enzimática, promete transformar radicalmente el tratamiento de lesiones traumáticas y diversas enfermedades degenerativas de los huesos.

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Fuentes

  • نبأ العرب

  • EurekAlert!

  • EPFL

  • 3Druck.com

  • MDPI

  • Biomaterials Science (RSC Publishing)

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