Contrastes meteorológicos en Europa: Calor diurno frente a heladas nocturnas persistentes y deshielo

Editado por: Tetiana Martynovska 17

Tiempo europeo | Modelo GFS en 850 hPa, 4 de marzo de 2026 l Temperatura de Europa

Las condiciones meteorológicas actuales en el continente europeo se caracterizan por una marcada dualidad térmica y tendencias de temperatura significativamente contrastadas. Diversas regiones están experimentando temperaturas diurnas inusualmente elevadas, impulsadas principalmente por la llegada de masas de aire cálido procedentes de trayectorias del sur y suroeste. Esta configuración atmosférica está desplazando simultáneamente los anticiclones árticos hacia latitudes más septentrionales y orientales, reconfigurando el mapa climático inmediato del continente.

Para el próximo fin de semana, se prevé que las máximas diurnas en zonas específicas de Europa Occidental y Central oscilen entre los 5 y 11 grados Celsius, lo que evidencia esta tendencia de calentamiento en el núcleo de la región. Investigaciones científicas señalan que los regímenes climáticos vinculados al aire frío del Ártico, como la fase negativa de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO–), han mostrado tasas de calentamiento aproximadamente un 25% más rápidas que el promedio de la estación fría en el norte de Europa. No obstante, este calor diurno relativo se ve contrarrestado por un enfriamiento nocturno considerable, lo que genera un riesgo tangible de heladas terrestres localizadas.

Los registros nocturnos caerán previsiblemente hasta situarse entre los 0 y los 5 grados Celsius bajo cero en numerosos puntos geográficos, con la posibilidad de fríos aún más severos en los sectores del norte. Aunque la frecuencia general de los días de helada —definidos técnicamente por temperaturas mínimas diarias inferiores a 0 °C— ha disminuido en Europa desde la década de 1980, el inicio prematuro de la temporada de crecimiento agrícola, atribuido a este calentamiento, puede aumentar paradójicamente la vulnerabilidad de los intereses agrícolas ante las dañinas heladas tardías de primavera.

Las precipitaciones previstas para la próxima semana añaden una capa adicional de complejidad al escenario, ya que los eventos de lluvia pronosticados podrían derivar en la formación de hielo glaseado bajo condiciones atmosféricas específicas. Esta dualidad entre la calidez diurna y las temperaturas bajo cero durante la noche es representativa de la actual volatilidad del clima europeo, contrastando fuertemente con las normas históricas donde las olas de frío se distribuían de manera más uniforme. Como referencia, una reciente ola de heladas severas en enero fue descrita por expertos en meteorología como un 'evento de frío extremadamente raro en el siglo XXI' en partes de Europa, resaltando la creciente divergencia respecto a meses con récords de calor, como ocurrió el pasado diciembre.

En las regiones occidentales está surgiendo una preocupación hidrológica localizada debido al deshielo de la capa de nieve acumulada. Lituania occidental y septentrional conservan actualmente una cobertura nival sustancial que ha comenzado a derretirse, lo que ha provocado un aumento en los niveles de agua de los ríos en las cuencas de drenaje occidentales de dicho país. A pesar de este aporte de agua de deshielo, se proyecta que el pronóstico general de precipitaciones para el periodo venidero sea un 50 por ciento inferior al promedio estacional, un factor que se espera que mitigue la amenaza inmediata de inundaciones repentinas y generalizadas derivadas del deshielo.

Este patrón regional está intrínsecamente ligado a una dinámica atmosférica más amplia y global. Se cree que el calentamiento anómalo en el Ártico, región que se calienta a más del doble del ritmo promedio mundial, influye de manera directa en el clima de las latitudes medias al alterar potencialmente la circulación atmosférica, como el cambio de un flujo zonal a uno meridional. Tal transición, que implica vientos del oeste más débiles, puede resultar en periodos más frecuentes de calor o frío extremos en Europa, permitiendo potencialmente que el aire gélido del Ártico penetre en latitudes más bajas a través de un vórtice polar dividido.

Las consecuencias de esta denominada Amplificación Ártica están siendo objeto de estudio activo por parte de iniciativas internacionales como ArctiCONNECT, cuyo objetivo es avanzar en la comprensión de estas teleconexiones entre el Ártico y Europa. La interacción entre estos cambios de circulación a gran escala y las condiciones regionales, incluyendo la perspectiva de un clima más seco de lo habitual para Europa Occidental y Central, sugiere un futuro meteorológico complejo marcado por la persistencia de extremos localizados y una variabilidad térmica sin precedentes.

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Fuentes

  • TV3 Televizija

  • Respublika.lt

  • Visuotinė lietuvių enciklopedija

  • Lrytas

  • KAIPKADA.LT

  • Bernardinai.lt

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