Mayo es un mes de calibración. Es ese estado en el que el montaje de un mecanismo ha finalizado, pero aún es pronto para ponerlo en marcha, pues requiere ajustes preliminares.
Desde principios de año, la conciencia colectiva ha empleado trazos bastante gruesos para prepararse ante la siguiente etapa: un cambio de paradigma sobre nuestra propia existencia. Nos encontramos precisamente en este punto como civilización, preparándonos para reconocer nuestro pasado real, tomar conciencia de los ciclos limitantes, vislumbrar un mundo más amplio y renovar una ciencia fundamentada en la separación.
Todo esto forma parte del crecimiento y de nuestra estancia en un periodo de transición.
Así, en mayo empezamos ya a sintonizar con nuevas frecuencias; el mundo del futuro ya está aquí, aunque más bien en forma de potencial. Ahora nos corresponde verificar hacia dónde deseamos dirigirnos, siendo conscientes del potencial que representamos.
Todo esto propicia que, a nivel de sucesos, se produzcan "lanzamientos de prueba" de algo inusual que, de momento, no tendrá mayor desarrollo, sino que servirá para tantear el terreno. Podría manifestarse como la cancelación de eventos en proyectos ya acordados. Algo comenzará para luego detenerse y "desinflarse" repentinamente. Habrá quien afirme que "ya hay un acuerdo" para luego retractarse. Se anunciará algo pomposo que, posteriormente, será pospuesto.
Mayo no es el momento idóneo para un comienzo a gran escala ni para dar el toque final; se trata de energías de reajuste que brindan la oportunidad de reflexionar una vez más sobre el camino recorrido. Al mismo tiempo, nutren aquello que se desplegará a partir de junio. Sin esta sintonía de mayo, el próximo semestre resultaría demasiado caótico: el mecanismo se descontrolaría al encenderse a plena potencia.
En la realidad personal, pueden ocurrir eventos de "toma de conciencia" profunda. Es como si ya hubieras resuelto un asunto, pero de pronto aparecen nuevos datos que te aportan claridad sobre el panorama completo, en lugar de limitarse a cerrar un tema. Ese último toque puede servir para consolidar o bien para transformar radicalmente la esencia de lo que ocurre.
Por ello, conviene aprovechar las energías de mayo en aquello donde el resultado actual no sea de tu agrado. Mediante acciones muy pequeñas, puedes transformar una imagen inmensa. Tres pinceladas del artista bastan para que un cuadro de elefantes se convierta en uno de cordilleras: significados radicalmente distintos que surgen de un añadido insignificante.
La calibración es un proceso donde la percepción integral predomina sobre una multitud de puntos de vista fragmentados. Como cierre de la primavera, mayo se prepara para la madurez. Lo que suceda en este mes puede cambiar de improviso una dirección de movimiento que parecía clara. Utiliza estas energías para afianzar lo mejor de tu vida y reescribir por completo aquello que parece un obstáculo insuperable.
Ten presente que, si te sucede algo extremadamente desagradable, en mayo puedes darle un giro de 180 grados; no se trata de cambiar el hecho, sino de transformar lo que significa para ti. Entonces, aquello que parece "irreversible" no necesitará ser cambiado: te aguarda el descubrimiento de una nueva cualidad en la suma de todas las consecuencias.
Cualquier cosa que te haya ocurrido hasta ahora puede sanarse bajo las energías de mayo y canalizarse hacia un rumbo totalmente distinto. Se crearán significados que ni siquiera puedes imaginar en este momento. No intentes forzarlos: no necesitas inventar nada, recibirás las comprensiones ya formadas simplemente a través de tu actitud ante los hechos. Mantente flexible, como el brote de un árbol joven que se prepara para endurecerse. En esta etapa, el árbol todavía puede orientarse hacia cualquier dirección de crecimiento.



