
Ajo Germinado Presenta Potencial Antioxidante Superior al Fresco, Según Estudios
Editado por: Olga Samsonova

Investigaciones científicas recientes han modificado la percepción tradicional de que el ajo que ha comenzado a germinar carece de valor para el consumo. Esta transformación natural, marcada por la aparición de un brote, no genera sustancias tóxicas, siempre y cuando el bulbo mantenga su firmeza estructural y su característico aroma. Este hallazgo permite a consumidores y cocineros reevaluar el uso de estos ejemplares, reconociendo un ingrediente con propiedades potenciadas, lo cual apoya los esfuerzos globales para reducir el desperdicio alimentario, que anualmente implica el desaprovechamiento de cerca de un tercio de la producción mundial de alimentos.
Estudios específicos, incluyendo investigaciones realizadas en Corea, han demostrado que el ajo germinado durante un breve lapso, a menudo citado como los primeros cinco días, puede exhibir concentraciones significativamente más altas de compuestos antioxidantes en comparación con el ajo fresco. Esta actividad antioxidante incrementada se ha cuantificado mediante ensayos estándar como la capacidad ORAC y la eliminación de radicales libres DPPH, lo que sugiere un mayor potencial para mitigar el estrés oxidativo en el organismo. El proceso de brotación impulsa la síntesis de nuevos compuestos bioactivos, como las fitoalexinas, que actúan como protectores naturales de la planta, lo que parece ser el mecanismo detrás del aumento en la capacidad protectora celular.
Un equipo de investigación comparó extractos de ajo brotado con extractos de ajo fresco y observó una mayor supresión de las Especies Reactivas de Oxígeno (ROS) intracelulares inducidas por peróxido de hidrógeno en líneas celulares HT22, indicando un efecto neuroprotector mejorado. Este fenómeno es comparable a lo observado en otros granos y legumbres durante su germinación, donde se promueve la creación de estas sustancias protectoras.
Desde una perspectiva gastronómica, el cambio más notable en el ajo germinado es su perfil organoléptico. Expertos gastronómicos señalan que el brote central puede aportar un sabor más intenso, a menudo descrito como más pungente o ligeramente amargo. Este cambio se debe a la desviación de los azúcares naturales del bulbo para nutrir el nuevo crecimiento, alterando el sabor del diente. Para platos donde el sabor del ajo es central, como un alioli, se recomienda el uso de ajo fresco.
No obstante, los profesionales de la cocina proponen soluciones para integrar el ajo germinado. En preparaciones cocinadas por periodos extensos, como estofados o salsas, el matiz amargo se atenúa y se integra con los demás componentes, haciendo viable el uso del bulbo completo. En preparaciones más delicadas, se aconseja retirar el brote verde central para reducir la intensidad, sin comprometer la seguridad del ingrediente. Es crucial diferenciar este proceso natural del deterioro: la aptitud del ajo se determina por la textura y el olor; si el bulbo está blando, decolorado u emite un olor fétido, debe desecharse, independientemente de si tiene brotes. El almacenamiento en un lugar fresco, seco y ventilado prolonga su vida útil, mientras que la humedad acelera la brotación.
8 Vues
Fuentes
ElNacional.cat
El Nacional.cat
UnoTV
OK Diario
Mundoagro
El Diario NY
Lea más artículos sobre este tema:
¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.



