Archivos borrados y un general desaparecido: Los enigmas tras la orden de Trump sobre los OVNIs

Autor: Uliana S.

Entre febrero y marzo de 2026, el panorama de la inteligencia estadounidense se vio sacudido por una serie de eventos desconcertantes que han captado la atención de analistas internacionales. Poco después de que el presidente Donald Trump emitiera una orden ejecutiva para desclasificar totalmente los expedientes sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI) y vida extraterrestre, surgieron dos incidentes que han despertado intensas sospechas en la opinión pública. Primero, se registró la eliminación masiva de millones de archivos digitales de una base de datos histórica y, apenas unos días después, se reportó la misteriosa desaparición de un general retirado de la Fuerza Aérea con un historial profundo en programas de investigación secreta. Aunque las versiones oficiales intentan presentar estos hechos de manera rutinaria, la cronología y el contexto sugieren una realidad mucho más compleja.

El 20 de febrero de 2026, apenas unas horas después del mandato presidencial para la apertura de archivos, el repositorio digital "The Black Vault" sufrió un golpe técnico sin precedentes. Esta plataforma, reconocida como la mayor colección privada de documentos gubernamentales desclasificados obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA), perdió repentinamente cerca de 3,8 millones de archivos, lo que equivale a cientos de gigabytes de datos críticos. Entre la información desaparecida se encontraban reportes militares sobre OVNIs, operaciones encubiertas de la CIA y expedientes relacionados con el asesinato de John F. Kennedy. John Greenwald Jr., fundador del sitio, detectó alteraciones inusuales en los derechos de acceso y en los registros de los servidores. Aunque el proveedor de hosting confirmó que el borrado fue una acción deliberada y los datos pudieron recuperarse íntegramente gracias a copias de seguridad, el momento exacto del incidente ha sido calificado por expertos como una coincidencia extremadamente inquietante.

La tensión aumentó significativamente el 27 de febrero, cuando se reportó la desaparición del general de división retirado William Neil McCasland, de 68 años. El oficial fue visto por última vez alrededor de las 11:00 de la mañana en las inmediaciones de Quail Run Court NE, en la ciudad de Albuquerque, Nuevo México. Ante la gravedad de la situación, el 2 de marzo la congresista Melanie Stansbury difundió una alerta oficial del sheriff del condado de Bernalillo, activando una "Silver Alert" debido a preocupaciones sobre la seguridad del militar por posibles problemas de salud. McCasland posee un perfil académico y profesional extraordinario: se graduó en 1979 de la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos con una especialización en ingeniería astronáutica, marcando el inicio de una carrera situada en la cúspide de la tecnología aeroespacial militar.

Durante su servicio activo, el general McCasland desempeñó roles fundamentales que lo situaron en el epicentro de la investigación avanzada de defensa. Lideró el Centro de Investigación Phillips en la Base de la Fuerza Aérea de Kirtland y dirigió el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea en Wright-Patterson, Ohio. En este último cargo, supervisó un presupuesto de desarrollo científico de 2.200 millones de dólares, además de gestionar otros 2.200 millones en contratos para diversas agencias gubernamentales. Su currículum también incluye puestos estratégicos en la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) y la dirección de programas especiales en el Pentágono, áreas donde el manejo de información clasificada es la norma absoluta.

El nombre de McCasland ya había saltado a la esfera pública en 2016, tras las filtraciones de WikiLeaks que lo vinculaban como un asesor clave para el músico Tom DeLonge en sus esfuerzos por promover una divulgación gradual sobre la presencia extraterrestre. Actualmente, según informes del Daily Mail, el FBI se ha sumado a las labores de búsqueda para localizar al general. Por su parte, la Base de Kirtland ha confirmado su total coordinación con las autoridades locales, mientras que el coronel Justin Secrest, comandante del Ala 377 de la Base Aérea, ha manifestado públicamente su apoyo y solidaridad con la familia del general en estos momentos de incertidumbre.

A pesar de que la narrativa oficial atribuye la desaparición exclusivamente a motivos de salud, el escepticismo crece entre la comunidad de investigadores. Resulta difícil ignorar que estos eventos ocurren precisamente cuando se ordena abrir los archivos de instalaciones como Wright-Patterson, un lugar que durante décadas ha estado en el centro de las teorías sobre la recuperación de tecnología no humana. Mientras las autoridades continúan el rastreo en el desierto de Nuevo México, estos dos episodios se consolidan como los primeros y más oscuros enigmas en el nuevo camino hacia la transparencia informativa sobre el fenómeno OVNI en los Estados Unidos.

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