Nueva Investigación Cuestiona la Clasificación de Urano y Neptuno como Gigantes Helados

Editado por: Uliana S.

Un nuevo modelo planetario sugiere que Urano y Neptuno podrían ser más rocosos de lo que se pensaba anteriormente, poniendo en tela de juicio la clasificación tradicional de 'gigantes de hielo'.

La concepción tradicional que define a Urano y Neptuno como meros «gigantes helados», compuestos fundamentalmente por agua, metano y amoníaco, está siendo seriamente cuestionada. Un estudio reciente, divulgado en diciembre de 2025 en la prestigiosa revista «Astronomy & Astrophysics», arroja luz sobre esta cuestión. Los científicos de la Universidad de Zúrich (UZH), el doctorando Luca Morf y la profesora Ravit Hellel, presentaron conclusiones que sugieren que estos planetas exteriores podrían poseer una composición mucho más rocosa de lo que se había asumido previamente. Este hallazgo tiene implicaciones profundas para los modelos actuales de formación de sistemas planetarios, especialmente considerando que la mayoría de los exoplanetas detectados hasta la fecha se asemejan en tamaño a Urano y Neptuno.

Durante mucho tiempo, los planetas situados más allá de los gigantes gaseosos en nuestro sistema solar fueron catalogados como gigantes helados. Esta clasificación se basó más en la inferencia teórica que en un cúmulo robusto de datos empíricos. De hecho, el conocimiento sobre estos mundos es escaso, ya que solo la sonda «Voyager-2» los visitó en 1986 y 1989. Los investigadores de la UZH adoptaron una metodología de modelado novedosa, calificada como «agnóstica» en cuanto a la composición. Este enfoque permitió generar miles de perfiles de densidad aleatorios, seleccionando únicamente aquellos que coincidían con las observaciones reales obtenidas por «Voyager-2».

A diferencia de los modelos anteriores, que imponían estructuras estratificadas rígidas o se apoyaban en perfiles empíricos simplificados, el nuevo método arrojó resultados que apuntan a una composición predominantemente rocosa. El análisis revela que la proporción de masa de roca respecto al agua en Urano podría ser casi diez veces superior a la de Neptuno, lo que subraya una diversidad interna significativa entre ambos cuerpos celestes. Esta interpretación más rocosa se alinea con la composición conocida de Plutón, un objeto del Cinturón de Kuiper que se estima está compuesto en un 70% por roca y metal. Para Urano, el rango de modelos viables abarca una diferencia de cien veces en la relación masa de roca a agua, oscilando entre 0,04 y casi 4.

Además, estas nuevas simulaciones ofrecen una explicación plausible para los campos magnéticos multipolares y caóticos que se observan en ambos planetas. El equipo descubrió que la presencia de capas de «agua iónica» a diferentes profundidades podría generar dínamos magnéticos independientes. Esto justificaría las geometrías no dipolares de los campos, contrastando con el campo dipolar relativamente simple de la Tierra. La profesora Hellel señaló que las investigaciones indican que el campo magnético de Urano se origina a mayor profundidad que el de Neptuno. No obstante, los científicos advierten que persisten incertidumbres considerables debido a la limitada comprensión sobre el comportamiento de los materiales bajo las presiones y temperaturas extremas que reinan en sus interiores.

La profesora Hellel enfatizó que los datos actuales son insuficientes para determinar de manera concluyente si son gigantes rocosos o helados, haciendo imperativas las misiones especializadas para desentrañar sus verdaderas estructuras internas. Las futuras exploraciones espaciales siguen siendo una prioridad máxima para las agencias espaciales. El concepto de la NASA denominado «Orbitador y Sonda para Urano» (UOP) ostenta la máxima prioridad como misión de Clase Insignia, según el Decadal Survey 2023–2032. Sin embargo, su fecha de lanzamiento prevista se ha pospuesto hasta mediados o finales de la década de 2030, principalmente debido a las limitaciones en la producción de plutonio. Por su parte, China tiene programada la misión «Tianwen-4», que incluirá un sobrevuelo de Urano alrededor de marzo de 2045, tras su lanzamiento estimado para 2030.

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Fuentes

  • Sciencepost

  • Earth.com

  • Sci.News

  • UZH News - Universität Zürich

  • SciTechDaily

  • The Planetary Society

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