Recuperación del Bitcoin ante la distensión geopolítica en el Estrecho de Ormuz
Editado por: Yuliya Shumai
El mercado de las criptomonedas, liderado por el Bitcoin, experimentó un rebote significativo este lunes 6 de abril de 2026, logrando superar brevemente la barrera psicológica de los 70,000 dólares. Este repunte se produjo en un contexto de alivio temporal en las tensiones geopolíticas que rodean al Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio global de energía. A pesar de la incertidumbre macroeconómica y el conflicto bélico iniciado el 28 de febrero de 2026 bajo la denominada «Operación Epic Fury», la capitalización total del sector cripto se aproximó a los 2.5 billones de dólares, alcanzando su nivel más alto en los últimos once días. No obstante, este movimiento alcista aún no consolida una tendencia definitiva, manteniéndose dentro de los rangos de negociación previamente establecidos por los analistas.
El motor principal de este rally de corta duración fueron las declaraciones contradictorias del presidente Donald Trump sobre el enfrentamiento militar con Irán. Tras un periodo de retórica agresiva que amenazaba con una escalada, el mandatario sugirió que Irán «está negociando ahora» y que existe una «buena posibilidad» de alcanzar un acuerdo en las próximas 24 horas. Este respiro momentáneo fue suficiente para mitigar la cautela de los inversores, quienes han estado preocupados por más de un mes de hostilidades y el impacto económico derivado, especialmente con el crudo Brent rozando los 112 dólares por barril en el momento del evento. Como consecuencia, se observó un cierre parcial de posiciones cortas, aunque Bitcoin no logró establecerse firmemente por encima de su corredor actual, estimado entre los 60,000 y 70,000 dólares, o incluso hasta los 73,000 dólares según otros indicadores técnicos.
Diversos analistas han compartido sus perspectivas sobre el rumbo que tomará la principal criptomoneda del mundo en este escenario volátil. Jurrien Timmer, Director de Macroeconomía Global en Fidelity, sostiene que el activo está intentando consolidar una base sólida en la zona de los 65,000 a 70,000 dólares. Timmer destaca que los factores técnicos están favoreciendo un retorno de capital desde el oro hacia el Bitcoin, a medida que disminuye la percepción de riesgo geopolítico inmediato. Por otro lado, Timothy Misir, jefe de investigación en Bernstein, subrayó que el precio de BTC sigue contenido en un rango amplio y que el próximo movimiento decisivo dependerá de los datos del Índice de Precios al Consumidor (CPI) y la subsiguiente reacción de la Reserva Federal. The Kobeissi Letter advirtió que, si los precios actuales del petróleo persisten durante siete semanas, la inflación del CPI en Estados Unidos podría escalar al 3.7%, complicando las expectativas de recortes en las tasas de interés.
Las proyecciones a largo plazo presentan un panorama de marcados contrastes, reflejando la profunda incertidumbre que impera en el mercado. Mike McGlone, estratega senior de materias primas en Bloomberg Intelligence, lanzó una advertencia severa: Bitcoin podría retroceder hasta los 10,000 dólares si no logra defender niveles de soporte críticos como los 75,000 dólares, citando la competencia de otros activos digitales y el riesgo de una corrección generalizada en los mercados bursátiles. En una postura diametralmente opuesta, los analistas de Bernstein reafirmaron su objetivo de 150,000 dólares para Bitcoin en 2026. Esta visión optimista se fundamenta en la robusta demanda institucional que se canaliza a través de los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin al contado, los cuales continúan atrayendo capital significativo a pesar de las turbulencias externas.
La crisis en el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo crudo, sigue siendo el principal detonante macroeconómico que vigilan los operadores. Según informes de Bank of America, las interrupciones en esta vía ya han provocado la retirada de casi 200 millones de barriles del mercado global. Fitch Ratings, que previamente ajustó su pronóstico del precio medio del Brent para 2026 a 70 dólares por barril basándose en cierres temporales, observa ahora una realidad distinta. El 7 de abril, los futuros del Brent cotizaban cerca de los 110.36 dólares, mientras que el precio del Dated Brent para entregas inmediatas alcanzó los 141 dólares, niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008. Ante esta vulnerabilidad, las naciones de Oriente Medio han acelerado planes para rutas alternativas, como la expansión del oleoducto saudí «Este-Oeste», capaz de transportar hasta 7 millones de barriles diarios hacia el Mar Rojo.
El dilema central para la Reserva Federal radica en determinar si la inflación actual es manejable o si el choque petrolero impedirá cualquier reducción de las tasas de interés durante 2026. Se espera que las estadísticas del CPI de marzo, programadas para publicarse el 10 de abril, funcionen como el primer termómetro real del impacto energético; el consenso de los analistas prevé una inflación mensual del 0.9%. Teniendo en cuenta que en febrero de 2026 la inflación anual en Estados Unidos se situó en el 2.40%, la incertidumbre persistente alimentada por factores geopolíticos está llevando a los mercados a descartar la posibilidad de un recorte de tipos en julio. Esta postura restrictiva continúa pesando sobre el apetito por el riesgo en el sector de los activos digitales, manteniendo a los inversores en un estado de vigilancia constante ante cualquier cambio en el panorama internacional.
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Fuentes
CryptoSlate
Phemex News
Forbes
bloomingbit
Phemex News
Fidelity Investments
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