El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha votado unánimemente para finalizar la misión de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL) a finales de 2026. Esta decisión, impulsada por presiones de Estados Unidos y aliados europeos, marca el fin de una misión de casi cinco décadas que buscaba supervisar la retirada israelí y mantener la paz en el sur del Líbano.
La resolución establece un período de retirada ordenada y segura de los aproximadamente 10.800 efectivos de UNIFIL, que culminará a finales de 2026. El objetivo es que las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) asuman la plena responsabilidad de la seguridad en el sur del Líbano. Esta transición ha generado preocupación entre algunos países, como Francia e Italia, que temen que un vacío de seguridad pueda ser explotado por Hezbolá. El Reino Unido también expresó su inquietud, señalando que una retirada prematura de UNIFIL podría fomentar un entorno de seguridad que Hezbolá podría aprovechar.
La UNIFIL, establecida en 1978 tras la invasión israelí, ha tenido un mandato que se ha adaptado a lo largo de los años, ampliándose tras la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá. Su labor ha incluido la vigilancia del cese de hostilidades, el apoyo al despliegue de las LAF y la garantía de acceso humanitario. Sin embargo, la misión ha enfrentado críticas por su supuesta ineficacia en la prevención de la acumulación de armas por parte de Hezbolá y por no haber evitado las violaciones israelíes del espacio aéreo libanés.
En paralelo a la decisión sobre UNIFIL, se han intensificado los esfuerzos diplomáticos para el desarme de Hezbolá. Arabia Saudita y Qatar han mostrado disposición a invertir en zonas económicas del sur del Líbano para crear empleo para los miembros de Hezbolá que depongan las armas. El enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Tom Barrack, ha estado mediando en estos planes, que buscan una transición pacífica y el fortalecimiento de la soberanía libanesa. Sin embargo, el liderazgo de Hezbolá ha rechazado estos planes, insistiendo en mantener sus armas mientras Israel continúe sus ataques y ocupe territorio libanés.
La capacidad de las Fuerzas Armadas Libanesas para asumir la seguridad del sur del Líbano de manera independiente es un punto clave de debate. Funcionarios libaneses han expresado preocupación por la falta de apoyo internacional y financiación para que las LAF puedan gestionar eficazmente la seguridad. A pesar de los desafíos, el ejército libanés ha reafirmado su compromiso de mantener la estabilidad y la soberanía en el sur del país. La retirada de UNIFIL se produce en un contexto de elevadas tensiones regionales, con enfrentamientos continuos entre Israel y Hezbolá. La comunidad internacional ha sido instada a redoblar el apoyo a las fuerzas armadas libanesas para facilitar una transición exitosa y mantener la estabilidad en la región.