El Caparazón se Transforma en un Escudo Protector
Editado por: Inna Horoshkina One
El océano emite un sonido característico, el crujido de la vida integrándose en la cadena alimentaria, dejando tras de sí montañas de caparazones como subproducto silencioso. Sin embargo, hacia finales de 2025, la ciencia ha encontrado una nueva melodía en este residuo: los desechos de los caparazones del camarón tigre negro (Penaeus monodon) se están convirtiendo en nanopartículas de quitosano biofuncionales. Este material promete un triple impacto: puede contener patógenos en la acuicultura, actuar como antioxidante e incluso servir como un recubrimiento “vivo” para la conservación de frutas.
Los investigadores han detallado un método “verde” integrado que parte de los caparazones de P. monodon para obtener quitosano y, subsecuentemente, nanopartículas de quitosano (ChNPs). Este proceso se logra mediante la gel-inmovilización iónica (ionotrópica), utilizando tripolifosfato de sodio (STPP) como agente entrecruzador aniónico.
Posteriormente, se llevó a cabo una exhaustiva caracterización de las propiedades de las partículas resultantes, incluyendo microscopía, espectroscopía, análisis de cristalinidad y termoestabilidad. Los resultados confirmaron que las partículas obtenidas poseen una forma nanométrica estable, cristalinidad y una notable estabilidad térmica, lo cual es fundamental para su aplicación práctica.
Relevancia para la Acuicultura y los Ecosistemas Marinos
En las pruebas realizadas, estas nanopartículas demostraron una actividad antibacteriana significativa contra patógenos comunes en peces, como Aeromonas hydrophila, además de exhibir propiedades antioxidantes comprobadas mediante ensayos DPPH y captura de H₂O₂. Este hallazgo representa un avance crucial para la acuicultura, ya que disminuye la dependencia de la “química pesada” y fomenta el uso de soluciones biológicas locales derivadas de materias primas accesibles.
Además, los autores enfatizan que este trabajo establece un modelo claro de economía circular. Un desecho marino se transforma en un recurso valioso para la biología y la ciencia de materiales, todo dentro de una misma plataforma tecnológica, cerrando el ciclo de manera eficiente.
Compatibilidad Biológica y Potencial Biomédico
Un cribado preliminar realizado en células NIH 3T3 reveló una alta biocompatibilidad in vitro de las ChNPs. Este resultado preliminar respalda la visión de futuras aplicaciones que van desde vehículos para la liberación de sustancias activas hasta el desarrollo de biomateriales blandos. No obstante, los expertos advierten que es imperativo realizar investigaciones de seguimiento en diversas líneas celulares y ensayos in vivo, además de abordar el desafío del escalamiento industrial.
Un Compuesto para Preservar Cosechas
El estudio no se limitó al ámbito marino; también se extendió al sector agrícola. Los investigadores desarrollaron un hidrogel compuesto de quitosano y carboximetilcelulosa (CMC). Este material fue probado exitosamente como un recubrimiento natural para la conservación post-cosecha de frutas. Esta aplicación concreta se alinea con la necesidad global de reducir las pérdidas de alimentos, sumando otro pilar de sostenibilidad al proyecto.
El quitosano, aunque documentado por primera vez en el siglo XIX (gracias a los trabajos de Rouget en 1859), está emergiendo como el verdadero “material del siglo XXI”. Su valor radica en ser biodegradable, biocompatible y altamente adaptable a diversas ingenierías de forma, abriendo puertas a futuras investigaciones en reología e incluso impresión 3D en ciertas áreas especializadas.
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Fuentes
Nature
ResearchGate
ResearchGate
PubMed Central (PMC)
ResearchGate
MDPI
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