El sector del entretenimiento muestra una intensa dinámica financiera, caracterizada por acuerdos de patrocinio de alto perfil y litigios complejos que involucran a personalidades públicas. Jennifer Lopez se ha establecido como imagen global de Zen Diamond, una marca joyera que impulsa su expansión a 22 naciones a través de este contrato de embajadora. Adicionalmente, Lopez recibió 2 millones de dólares por una actuación privada durante una boda celebrada en Udaipur, India, a finales de 2025.
Zen Diamond, empresa fundada en el año 2000, se enfoca en la fabricación a gran escala y operaciones verticalmente integradas, buscando consolidar su posición en el mercado internacional de lujo. La colaboración con Lopez es una estrategia para la marca en mercados dinámicos como el indio, donde la compañía proyecta alcanzar 100 ubicaciones en los próximos cinco años, fusionando artesanía con diseño moderno.
En el ámbito de los activos inmobiliarios, el productor Andrey Razin, asociado al grupo 'Laskoviy May', formalizó la inscripción de una propiedad en Florida valorada en aproximadamente 360,000 dólares. El inmueble abarca unos 150 metros cuadrados, distribuidos en tres dormitorios y dos cuartos de baño, con gastos de mantenimiento mensuales estimados en unos 2,700 dólares. Este movimiento patrimonial contrasta con un posible escenario legal que enfrenta Razin, derivado de una disputa de derechos de autor de 2021, que podría resultar en una restricción de su libertad de movimiento por hasta 10 años.
La esfera personal de las celebridades también ha captado la atención mediática, centrada en la separación del presentador de televisión Dmitry Dibrov y Polina Dibrova. Dibrov, quien cumplió 66 años, fue visto celebrando su cumpleaños en Bali junto a Ekaterina Guseva, de 43 años, conocida por sus emprendimientos comerciales y consultoría en nutrición. La ruptura se produjo tras 16 años de matrimonio, influenciada por la diferencia de edad y el deseo de Polina de vivir plenamente, marcando el final de la cuarta unión de Dibrov.
Estos datos, que van desde acuerdos comerciales sustanciales hasta complejos asuntos legales y cambios en las relaciones personales de figuras públicas, ilustran la magnitud financiera y el escrutinio constante inherente al sector del espectáculo.
