El mercado de las criptomonedas está siendo testigo de una reconfiguración significativa, con inversores de gran volumen, conocidos como "ballenas" de Bitcoin, desviando capital de Bitcoin hacia Ethereum. Este movimiento estratégico subraya un cambio en la dinámica del mercado, impulsado por la creciente adopción institucional de Ethereum y un entorno de mercado cada vez más favorable para la segunda criptomoneda más grande.
Un inversor de alto perfil ha ejecutado una venta sustancial de 670 BTC, equivalentes a más de 76 millones de dólares. Los fondos obtenidos se han reinvertido en una posición larga de 68.130 ETH. Esta acción individual refleja una tendencia más amplia, donde las entradas diarias en Ethereum se acercan a las de Bitcoin, indicando un creciente interés y confianza en el ecosistema de Ethereum. El precio de Ethereum se situó en aproximadamente 4.632 dólares el 27 de agosto de 2025, con un máximo de 4.657,96 dólares y un mínimo de 4.527,90 dólares, lo que representa un aumento del 2,3% respecto al cierre anterior.
Este impulso alcista no es un fenómeno aislado. El 21 de julio de 2025, Ethereum ya había alcanzado su nivel más alto desde principios de 2022, situándose en 3.793 dólares. Este repunte se atribuye en gran medida a la introducción de nuevos productos de tesorería y a los flujos de fondos de los ETF, anticipando la aprobación regulatoria. La reciente aprobación de los ETF basados en Ethereum por parte de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) el 23 de mayo de 2024, con inicio de cotización el 23 de julio de 2024, se perfila como un catalizador clave para atraer una mayor inversión institucional.
Este desarrollo regulatorio, junto con la creciente participación de empresas públicas que adquieren Ether, señala una madurez y aceptación cada vez mayores del mercado de Ethereum. El analista Willy Woo ha observado esta rotación de capital, destacando que el dinero está fluyendo activamente de Bitcoin a Ethereum. La capitalización de mercado de Ethereum se acerca a los 600 mil millones de dólares, subrayando su creciente importancia en el panorama de los activos digitales. Este movimiento de activos no solo refleja una estrategia de inversión, sino también una evolución en la percepción del valor dentro del espacio de las criptomonedas, a medida que los inversores responden a las narrativas de innovación y adopción.