El Diseño Biofílico en 2025: Priorizando la Naturaleza y el Bienestar Integral
Editado por: Svetlana Velgush
Para el año 2025, el diseño biofílico se ha consolidado firmemente como una tendencia rectora en la arquitectura y el interiorismo. Esta evolución responde a una necesidad social palpable: reconectar con el entorno natural como vía fundamental para fomentar la salud mental y el equilibrio emocional. La biofilia, concepto acuñado por el biólogo Edward O. Wilson en 1984 para describir la afinidad innata del ser humano por la vida, ha trascendido de ser un mero adorno estético a convertirse en una filosofía integral para la concepción de espacios habitables. La evidencia científica respalda esta integración, demostrando que incorporar elementos naturales en el ambiente reduce significativamente los indicadores de estrés, como la disminución de los niveles de cortisol, y potencia las capacidades cognitivas.
La autenticidad de los materiales orgánicos es la piedra angular de este enfoque renovado. Maderas nobles, piedras naturales, arcilla y arena se emplean para construir entornos que irradian sosiego y promueven una sensación de paz interior. En 2025, la conciencia ecológica ha cobrado mayor relevancia, impulsando la selección de materiales sostenibles. Así, el bambú, los metales reciclados y los textiles provenientes de algodón o lino orgánicos ganan terreno. Un ejemplo claro de esta vuelta a lo artesanal es el resurgimiento de las aplicaciones de yeso y cal en paredes, valoradas por su capacidad para gestionar la humedad ambiental y aportar una textura superficial que se percibe viva y dinámica.
La paleta cromática adoptada en los interiores de este año se inclina decididamente hacia tonos terrosos y profundos, alineándose con la tendencia denominada “Enclaustrado y Terrenal” (Enclosed and Earthy). El color estrella, según la designación de Pantone, es el Mocha Mousse (PANTONE 17-1230). Este tono marrón, rico y envolvente, evoca inmediatamente una sensación de refugio y confort. Su versatilidad permite una integración fluida con bases neutras como el gris, el beige o el blanco roto, configurando atmósferas serenas que recuerdan la pureza del minimalismo escandinavo.
La implementación práctica del diseño biofílico se aleja de los verdes estridentes para enfocarse en matices orgánicos más sutiles y profundos. Los profesionales están llevando la integración natural a un nivel superior: ya no se trata solo de jardines verticales o pequeños rincones verdes. Ahora es habitual encontrar árboles maduros, como higueras u olivos, ubicados estratégicamente en las zonas centrales de las estancias. Paralelamente, se observa una clara preferencia por las formas orgánicas; el mobiliario y la distribución espacial adoptan siluetas redondeadas y fluidas, emulando las líneas que encontramos en la naturaleza, lo cual optimiza el confort tanto táctil como visual.
Kelly Collins, líder en diseño de interiores, subraya que el motor principal de esta transformación es la búsqueda del bienestar. Los usuarios demandan activamente espacios que, mediante la conexión natural, impulsen su estado anímico y emocional. Este giro en el diseño interior durante 2025 subraya una convergencia esencial entre la estética, la funcionalidad y la responsabilidad medioambiental. En el ámbito corporativo, los estudios indican que la aplicación de principios biofílicos incrementa la concentración y estimula la creatividad de los empleados, además de reducir la rotación de personal. Por ende, la elección de materiales naturales y sostenibles se establece como un pilar ineludible tanto en el hogar como en el entorno laboral contemporáneo.
39 Vues
Fuentes
Libertatea
Libertatea
Hornbach
Home Ideas
Bonami
Budwing
Lea más noticias sobre este tema:
¿Encontró un error o inexactitud?
Consideraremos sus comentarios lo antes posible.
